24 de febrero de 2017



Los Extraños Sonidos de Nuestros Cielos 
Re editado a Febrero del 2017 
Informe científico difusión publica



 Hace años que  hay abundantes comentarios y testimonios referidos a extraños sonidos de procedencia desconocida pero mayormente lo perciben llegar del cielo.
Los informes también llegan de primera mano de quienes están abocados al estudio de los fenómenos extraños y los ovnis, pero independientemente de su origen, cuando el dato se masifica por YouTube,  queda sin un punto de referencia confiable,  si es así,  también significa que sucede en muchos lugares. Charlando con colegas en todo el país, las referencias y los testigos nos marcan desde el Nor-Este del país, pasando por Buenos Aires y La Pampa hasta Comodoro Rivadavia, con testimonio de habitantes de ciudades como también de zonas rurales y varias veces al día…
Como siempre, los organismos oficiales No aportaran nada, ahora ni nuca, quizás sea Política de Estado o simplemente la ignorancia crónica que gustan profesar nuestros funcionarios y periodistas aliados. Pero se hace necesario intervenir con una opinión científica, para que los promotores del pensamiento mágico no especulen
Entonces, aun equivocándose, la iniciativa de investigación y los esbozos teóricos, quedaran en manos de quienes investigan en forma independiente, siendo cada cual una buena pista o alternativa de razonamiento a tener en cuenta…

Repasamos algunos principios de física, para empezar, así nos ahorramos tiempo. 
El “Sonido” es una forma de energía… tan importante como la misma luz y como toda energía no surge en forma espontánea, sino que esta transformada de otra forma de energía tal como la cinética (movimiento).
Estamos acostumbrados a los sonidos que podemos ejecutar y también reconocemos los sonidos de la naturaleza y lo asociamos rápidamente con las imágenes que percibimos.  Un gran estruendo puede estar asociado a una explosión, un trueno o el paso de un gran avión a reacción o al rompimiento de una ola gigantesca en el mar… pero resulta difícil entender el fenómeno, cuando el sonido es percibido y no podemos asociarlo a una imagen y asi queda perpleja la percepción humana.  Ahora le vale el título de “extraña” por su dificultad de asociación, lo que No significa que es algo sobrenatural.
La velocidad del sonido en el aire, es de 340 metros/ segundo, la velocidad del sonido en agua salada es de 1590 metros / segundo, pero en masas  sólidas como la estructura terrestre es algo mas variable, según por el estrato que se difunde el sonido, en promedio es de 4000 metros / segundo.
El sonido es una forma de energía que tiene la particularidad, difundirse de molécula en molécula, sin provocar desplazamiento de masa, a mayor densidad…, mayor velocidad y a su vez mayor potencia. La potencia del sonido se mide en Decibel (db) y tiene en cuenta a la superficie donde el sonido ejerce presión.
El sonido se lo define también por su frecuencia, si tomamos por ejemplo su difusión en el aire, a 340 m/segundo, su frecuencia cambia con la temperatura del aire y mientras más baja es la frecuencia más lejos llega el sonido pero a su vez es necesario más potencia para sostener el mismo nivel de salida, medido en (db).
Ahora, demos sentido a todas estas definiciones de física y descontando que el sonido o estruendo escuchado No proviene del fondo de la tierra, por las definiciones citadas comparando los efectos producidos y el aporte del Centro Sismológico Nacional.
Mi teoría, es que ese estruendo, largo, sostenido y potente, proviene del espacio exterior, pero originalmente esa forma de energía NO es sonido, sino millones de partículas atómicas muy aceleradas por la actividad solar, queda claro que no entran a la atmósfera terrestre Gracias a la protección del Cinturón de Van Allen que contiene a las partículas atómicas pero las transforma en oleadas de descargas electro magnéticas.
Las descargas electro magnéticas incide directamente en la Ionosfera difundiendo la energía y esta capa atmosférica por estar distribuida en forma variable en la tierra en forma directamente proporcional según la hora de luz solar, interactúa sobre la superficie de la tierra modulando la energía en forma de onda de baja frecuencia.



La forma de onda no es fija, tiene una gran componente de armónicos que oscilan entre los 8 Hrz y los 200 Hrz difundiéndose rápidamente en la superficie de la tierra, siendo así percibido no solo por los humanos sino por la mayoría de los animales e insectos.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es el que afecta a la sensibilidad humana. Se trata de las Ondas Schumann. Esta es la frecuencia natural de la tierra y se produce por la interacción de la superficie de la tierra, con la capa inferior de la ionosfera, produciendo una onda de frecuencia muy baja y variable que oscila entre los 8.4 Hrz y los 12 Hrz.  El humano vive condicionado diariamente al efecto de esta onda natural de la tierra.

Ahora si lo relacionamos con las potentes ondas electromagnéticas que están difundiéndose en la ionosfera, tenemos lo siguiente, cuando dos ondas de igual frecuencia y potencia queda en contra fase, estas se anulan entre si…provocando un gran silencio, pero cuando estas mismas ondas de igual frecuencia y potencia quedan en fase, la energía se suma, aumentado su potencia de difusión llegando y afectando a mayor distancia.




Todo lo dicho y explicado, son pruebas fácilmente demostrables en el laboratorio, con elementos simples, pero aquí, estamos hablando de un fenómeno a escala global, con un aporte energético constante desde el espacio exterior que hace al fenómeno repetible durante varias horas o días.

Lo explicado aquí, es simplemente una teoría, tomando en cuenta definiciones de la física, queda a consideración de los lectores avezados, considerar otras teorías, considerando los mismos principios de física ( si queremos hablar en serio) y para quienes participan en las teorías paranormales, no les queda otra que pensar en algo sobrenatural…cosa que también tendrían que demostrar.

Parte de los elementos aportados en este informe, son tomados de trabajos de científicos en todo el mundo y con experiencias en receptores de muy baja frecuencia (VLF) referidos a fenómenos atmosféricos, y tormentas solares.

En la zona del Polo Norte, es característico ver a simple vista el fenómeno de las  Auroras Boreales, estas también producen un muy suave sonido semejante a un trueno, Silbidos con efecto doppler y cantos de coro, las descargas electromagnéticas permiten realizar análisis en varios espectros de radio y analizar  como se forman. Hay muchas grabaciones de estos sonidos naturales y es destacable los obtenido por investigadores de la NASA.

Estos sonidos se los denomina “Coros” o “Chorus” en Ingles y están asociados a la Aurora  boreal. 

 
Si bien los sonidos se pueden escuchar en las zonas boreales, estos sonidos naturales existen en todas partes, incluso las descargas de tormentas eléctricas producen sonidos independientemente  de los truenos y es necesario equipos receptores especiales para captar estos sonidos de bajas frecuencias, con la comodidad de poder ser analizados en espectroscopio o a través de software especiales, se pueden procesar en cualquier computadora.



Ahora solo queda dar la definición del fenómeno;


 Es un fenómeno natural, percibido desde hace muchos años por los pueblos antiguos de las zonas Boreales en forma simple, en la actualidad se demostró que es un fenómeno natural que se produce en todo el planeta, debido a la actividad solar con sus tormentas electro atómicas y afectan a nuestra Ionosfera. Hay equipamiento de investigación Receptores de radio ajustados en esas frecuencias, con las que se demuestra el efecto y como se desarrollan.

Se teoriza que estos sonidos, empezaron a ser audibles en otras zonas del planeta, además de las Boreales, debido a los cambios climáticos que inciden directa o indirectamente en la modulación de los sonidos.

Por lo tanto, el tema está totalmente alejado de lo que denominamos Fenómeno Ovni o efectos Paranormales y no debería ser tomado por quienes promueven el pensamiento mágico, confundiendo a la opinión pública.



                                                                                                         Daniel Postizzi